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Los ojos del pasado por Corrado Gabriela se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.
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lunes, 30 de junio de 2014

Mi viaje de Mochilera

Vista,  tomando una cervecita, en Santorini


 Hoy Sofía, voy a contarte sobre mi viaje  de mochilera por Europa.  
Esta foto es uno de los lugares más maravillosos que conocí. Como podrás ver, tiene el mar pintado de fondo, Santorini. Ahí, desde esa altura, disfruté  con Delia la puesta de sol en la Isla. Si algún día emprendes tu propio viaje, busca ese atardecer, el que tus ojos siempre lo iluminen. 
 Esta es la única maleta que llevo a todas partes cargada de emociones y no quiero que conmigo quede cerrada por siempre.

 Este viaje comenzó hacia el final de los años 90, tendría unos 29 años cuando nos decidimos con Delia conocer el viejo mundo. Ella fue una compañera de la facultad.

Salimos en invierno,   en el otro continente comenzaba el verano.  Los pasajes los sacamos por Asatej, lugar que contaba con paquetes para estudiantes junto con el Eurail Pass. Viajamos por la línea KLM con escala en Ámsterdam y destino final Inglaterra. El vuelo en avión fue tranquilo. Cuando llegamos a Holanda nos hospedamos en un hermoso hotel. Lo primero que me sorprendió fue abrir el cajón de la mesita de Luz y encontrarme con bombones Arcor. Todos saben que es una empresa de golosinas  de Argentina. Tuvimos la mejor bienvenida. Este fue el primer país que conocí que me alerto la cabeza. No entendía muy bien como en un hotel familiar pasaban películas XXX a toda hora del día. No entendía muy bien el tema de la zona Roja, ni de los bares donde se podía consumir drogas. Nosotros para ese entonces vivíamos en una cultura bastante distinta y después, cuando intentamos modernizarnos hicimos una copia mala. 
La ciudad me pareció una maqueta armada, pintoresca, refinada,  una joya antigua, perfecta. Estuvimos poco tiempo. Luego seguimos rumbo hacia Inglaterra.

Con Delia nos manejábamos en tren y subte y arrendábamos los hoteles desde las estaciones de trenes. Para llegar al Hotel el cual estaba en el barrio de inmigrantes,  desde uno de los Aeropuertos,  usamos el tren combinado con una línea de subte, una de las circulares. Pero tomamos la incorrecta. Dábamos vueltas sin lograr el destino. Al fin  la encontramos y pudimos hacer la combinación que nos dejó donde queríamos ir. Una vez que llegamos al hotel nos informaron que las valijas habían ido al otro aeropuerto, no estaban. Quedamos a la espera de las maletas con lo que teníamos puesto. 
Nos tocó una habitación que tenía cama y ducha, pero con baño afuera y compartido. Eso mucho no nos gustaba. En Argentina tenemos todos los hoteles con  baño completo en la habitación y es algo que ni se consulta. Había que acostumbrase a golear la puerta y esperar. En los días que estuvimos en Londres caminamos mucho por una ciudad ordenada, con personas muy amables y con cielo siempre nublado. En ese entonces muy poco les importaba las Malvinas. Si nos deteníamos a preguntar por algo como ser un banco, la gente se paraba y nos acompañaba. El segundo día de estadía continuábamos sin nuestras valijas. Decidimos entonces ir de compras. En ese momento en Argentina no se usaban las tarjetas, no conocíamos el débito automático, nos manejábamos con nuestro efectivo.  Yo decidí poner en uso el sistema y no usar cheques de viajero.  Fuimos con las tarjetas y unos 1000USD en efectivo. El problema surgió cuando quisimos retirar dinero de los cajeros, no había manera de realizar dicha operación. En cambio sí podíamos utilizar el dinero electrónico, así que fuimos a comprar ropa. Compramos  en una tienda cerca del hotel y volvimos con un ticket que no parecía ser confiable. Al segundo día preguntamos en el hotel por nuestras maletas que aún no habían regresado. Me puse a llorar en una escalera. Entonces se acercó una chica que había escuchado la conversación con el  Sr de la recepción y me pregunto porque lloraba si después de todo no olía mal.  Claro,  en Europa cuidan el agua y no se bañan tan seguido; mientras que en Argentina nos sobra, nos bañamos todos los días y permanecemos debajo de la ducha fácil unos 30’.  Luego le mostré al mismo Sr el ticket y ahí nos confirmó que la factura no era normal. Entonces nos acompañó hasta la tienda para que nos devolvieran nuestro dinero. Ni bien entramos el Sr que nos atendió abrió la caja y nos entregó los billetes. Algo de dinero para subsistir.  Al otro día hablamos con el Banco de Argentina y descubrimos el problema, nos abrieron solo una cuenta en dólares cuando necesitamos una en esa moneda y otra en pesos Argentinos.  Por suerte todo se solucionó con un fax que autorizaba el cambio. Llego el último día en Londres y con eso nuestras maletas. Nos despedimos hacia Francia tomando el tren que cruza el canal de la Mancha. En el viaje yo me dormí agotada.
Llegamos a Francia, con nuestras mochilas sobre las espaldas. No sabíamos cómo armarlas ni cómo atarlas. En el camino aprendimos mirando a los demás y dejando parte de nuestras pertenencias en cada lugar que dormíamos. En la parada de la estación de trenes hicimos reserva del hotel y comenzamos a caminar  hacía el. Cuando preguntábamos a los Parisinos si conocían la calle con la dirección que teníamos anotada, no nos contestaban, se hacían los que no nos entendían, a tal punto que, estando en la dirección correcta nos mandaban  a caminar 10 cuadras hacia el otro lado del hospedaje. Nunca comprendí a la gente de esa hermosa ciudad, realmente son muy engreídos. Una noche pedimos referencia de un lugar para ir a bailar. El Sr del hotel nos mandó en taxi al boulevard de clichy, en ese sitio se encuentran todos los sex shop. El Sr del taxi cuando bajamos nos indicó que  camináramos en una dirección, pero la gente iba en dirección contraria. Nosotras los seguimos. Para los Parisinos baile o dancing significará otra cosa que nosotros no sabíamos? Lo que no comprendía era qué hacían los perros dentro de esos lugares o en las confiterías, junto con sus dueños.

No conocimos los museos, quizá fue una pena, pero yo no soy entendida en el arte. Preferimos recorrer los barrios, caminar, tratar de hablar con la gente, subir a los colectivos, ir a tomar algo.  Así nos encontramos con las locas máquinas de lavar ropa donde no había nada, gente, jabón, suavizantes y solo un loco que se sacaba todo y lo metía dentro de una lavadora.

Tengo la foto de la torre Eiffel iluminada con los días faltantes para el año 2000.  Los paseos por la catedral de Notre drame, el Tradicional Moulin Rouge. No me despedí de Paris sin saludar a cada policia y preguntar por el Inspector Toto. De ahí partimos a Niza. Un lugar precioso con personas muy gentiles. Nos hablaban en castellano sin inconvenientes y nos sonreían. Luego de ahí, no recuerdo bien para donde fuimos entiendo que debimos ir para Italia, a Venecia.

Si hay algo para rescatar de esos Países es la puntualidad de los trenes, algo que en Argentina no existe. No perdimos ninguno pero, tampoco entendimos el sistema. Trenes que se bifurcaban en la mitad y una parte iba a un lugar y la otra parte del tren al lugar contrario. Trenes que terminaban en un barco.  En Venecia descubrimos que en alguno de esos nos robaron 500USD, pero para ese entonces podíamos usar nuestra tarjeta.  Cambiar dólares era algo tortuoso.
 Nos hospedamos en un hotel cercano a los canales. Había una atmosfera bastante pesada. Recuerdo caminar por los puentes de los canales hasta la Plaza San Marcos. Por casualidad nos encontramos mirando el mar y muchos bares. En uno de esos estaban tocando un tango de Piazzola. Entonces nos sentamos y pedimos un café. Una pequeña tasa que nos costó unos 15USD. El café más corto y más caro de mi vida. Cuando entramos en Italia, fue entrar a otro mundo, tengo que reconocer que de todos los muchachos de distintos países con los que me cruce, los Italianos era lejos los más bonitos, los más elegantes y los más extrovertidos. Ellos hablaban a los gritos, si la chica les gustaba se le tiraban encima. Bueno lo más parecido a los Argentos.  Fuimos hasta el final de la bota para cruzar a Grecia, a Patras en barco.  El viaje más horrible que hice en mi vida. Un gran barco donde los mochileros dormían a la intemperie, mirando las estrellas del mar, obvio con las bolsas de dormir que nosotras no teníamos.  Con mucho frío nos acercamos a unos Italianos y mientras el resto de los tripulantes en su mayoría Alemanes dormían, nosotros cantábamos, bailábamos y bebíamos. Así amanecimos destruidos a la intemperie del barco para continuar el viaje en un  tren a Atenas. De ese viaje recuerdo que mandaron a tapar la piscina del barco por miedo que nos cayéramos, debido al estado en que pasamos la noche.  
Los trenes que iban a Atenas desde Patras  tenía particularidades que tampoco logre entender.  A cierta hora podían tomarlo los mochileros, en otra hora no. Lo cierto es que subimos al primer tren que paso junto con el resto de los mochileros. Despues de un viaje de 3hs, son casi 5hs de recorrido, el guarda nos bajó en una estación tipo lejano Oeste y ahí quedamos tirados, con mucho calor, sin comida ni bebida. Agotadas, esperando el próximo tren. Mientras yo exprimía mi  bronca y mi amiga buscaba cambiar dólares, que nos permitiera ingerir algo, se nos acercaron unos Japoneses y nos preguntaron de donde veníamos, al contestarles de Argentina, inmediatamente gritaron Maradona. Ahí nos dieron todo lo que necesitábamos para recuperarnos. Además de Diego, en esa época estaba de moda el Musical Evita interpretado por Madonna, por eso nos preguntaban todo sobre ella y el Che.
Una vez en Grecia ya asentadas en un Hotel disfrutamos de sus playas, de sus calles un poco sucias, de su gente un poco alterada.  Como siempre los lugares eran hoteles de estudiantes con las opciones ya mencionadas.  En Grecia hacía mucho calor. Caminábamos mucho, subimos al Partenon en plena tarde.  Tratábamos de entender qué kiosco era el que vendía la tarjeta de colectivo; cuando preguntábamos si la tenía  nos decían que sí con la cabeza pero no nos entregaban nada.
Grecia es un lugar espectacular. Después de unos días reservamos un tour y nos fuimos a las Islas de Mikonos y Santorini. Recorrimos el puerto de MiKonos, las playas de Paradise  y Super Paradise, esta última llena de Gays, un destino muy elegido por ellos.  Además, recuerdo las callecitas pequeñas del pueblo y el atardecer en los Molinos.  En una de sus playas tan tranquilas mi Amiga casi se ahoga. 

Satorini también tiene su belleza y sus atardeceres muy arquitectónicos. La vista al mar desde las rocas volcánicas con  las casitas pintadas de blanco y de cúpula azul. Desde ahí tomé una de las fotos que más me gustan de todos mis viajes, no muchos, tomando una cerveza y mirando la puesta de sol.

Luego regresamos  en el mismo  barco, pero esta vez pedimos viajar adentro. Con el tren  nos cruzamos toda la costa Azul. Recuerdo estar en Marbella en España y ver personas grandes haciendo topless delante de los nietos. Luego nos fuimos directamente a Madrid. Ya estábamos al final de nuestro viaje.

En España visitamos Plaza Mayor donde había un bar que vendían los sándwich de Jamón crudo más ricos que he comido. Fuimos hacia los palacios, el paseo del Prado, Puerta del Sol y las recorridas nocturnas de bar en bar.  Algo me llamó la atención de España sobre el resto de los lugares, fueron los más despectivos hacia nosotros;  recuerdo una conversación con un grupo de chicos entre los que se encontraba el hijo de una pareja de Argentinos, se apellidaba García y fue el más duro con nosotras.  Luego de escucharlo hablar le contesté, sabés como se apellida casi el 50% de la población de Argentina? se apellidan como vos, deben ser tus hermanos.

Al final del viaje a la tarjeta se le rompió la banda magnética y una vez más nos quedamos sin dinero. Ya poco nos importaba, al otro día tomábamos el avión de regreso.

Yo estaba feliz de ver a mis papás. Me esperaron con un rico asado y los reproches por no llamar por teléfono con la frecuencia que mi mamá pretendía.   Mi papá me contó, que después de 1 semana sin noticias nuestras, estaban por pedir ayuda a interpol. No creo que eso sea cierto, pero bueno. Ahora que  soy mamá entiendo lo que la mía sintió y creo que fui muy cruel en no llamarla más seguido.

Ojala Sofía puedas hacer ese viaje y muchos más, un poco más joven que mamá.
Viajar es placentero, cultural, motivador, es una forma de encontrarse con lo bueno y lo malo de nosotros mismos y de la sociedad en la que te toco vivir.

Quiero que sepas que me encantaron los lugares que conocí, su  gente y su idiosincrasia; pero si tuviera que elegir, nunca dudaría en volver acá. Nosotros no somos más que parecidos al resto  y nuestras costumbres son tan nuestras que nada nos llena del todo.

jueves, 13 de junio de 2013

EEUU - Disney


EEUU-Disney
Una foto de Disney es un cóctel de ingredientes extraños por el contexto, por la comida y el idioma, por la gente  y su manera de vestirse; esa batería que no se podía enchufar y que pedí que me hicieran el favor de cargarla en la recepción. Es el  “You have ciento diez i have dos veinte”. La extraña honestidad en la gente. Es esa única pizza que recuerdo comer hasta al cansancio  y esas ensaladas de MacDonald con un condimento que era mejor que no te lo ofrezcan. El olor a grasa impregnado en todos lados. 20% de comprar baratijas al final de cada paseo por los parques con otro grupo de chicos que, parecían que iban a alquilar un avión para regresar con los regalos. 10% de caminar y caminar por los parques hasta agotarse todo. 10% de llenar 10 vasos de agua caliente del spak de la recepción del hotel y todas las noches explicarle al mismo señor de la batería que era solo Water, only water because: yo no iba  a tomar café sino mate, pero otra vez no iba a repetir la historia de la yerba de cancún.

Creo que fue el primer viaje internacional. Lo más destacado de ese viaje fue la cola que nos tuvimos que comer en la embajada de EEUU para llenar un formulario donde se preguntaba: Usted participó de algún atentado?. Qué color de piel tiene?. Pero había que hacerlo. Vero tuvimos suerte que después llegó: Gracias Menem!, con él que es rubio de ojos celestes se abrió el tema de la visa y no tuvimos que hacer mas colas. Yo desde entonces no volví más.

Tengo guardado este viaje para cuando Sofía cumpla los 15 años. Quiero volver a estar en el desfile de MICKEY llorando junto a ella.

Argentina - San Nicolas



En San Nicolás provincia de Buenos Aires hay un camping municipal al costado del río. Para ese lugar fuimos con mis amigas (Vero,Gaba,Ali) en semana santa, cerca del año 1994. 
Nos sorprendieron muchas cosas, como ser la genteque dormía al aire libre con la carpa al lado sin armar. Claro, no eran como nosotras, que la armamos una semana antes para enumerar los palos y saber como ensamblarlos sin perder tiempo!

Esas personas que nos rodeaba no tenía ningún elemento para hacer asados como nosotras, que fuimos con todo,  pero en taxi! Fueron  4 días pero nos llevamos tantas cosas como si fuéramos a sobrevivir en la montaña. 
Recuerdo que una mañana les pregunté a los mochileros que dormían sobre la carpa donde quedaba la gruta, y me contestaron, ese lugar donde hay una virgencita enjaulada? Y como no recordar él día que llego la policía buscando a los consumidores que cerca del río prendían todas la noches los inciensos con olor a prohibido. Nosotras no teníamos ese problema pero sí hacíamos frente al frío desolador de la noche con un poco de alcohol, un vinito. Momentos duros  fueron los tuyos que corriste a tirarme el vino, al grito desesperado mío que así lo pedía. Pero Vero, no te perdono que así sin consultarme también iba el Tía María. Yo en un momento de cordura pregunté, qué onda? si tiras esta bebida qué le convidamos a nuestros amables visitantes, nosotras no tenemos incienso?
Fueron quiza las mini vacaciones mas gasoleras que viví, pero una de las mas divertidas! 
Pasan los años y recuerdo muchas cosas de esos días. Espero, no se me borren nunca del espacio en el que estan resguardados.

 

Argentina - Villa Gessell


Villa Gessell es una chocolatada en playa, la música de los ratones. Noches y días eternos sin dormir. El sol de las 4 de la tarde y una vez mas los churros rellenos y la leche con chocolate como único alimento. Es un hotel de ½ estrella, con ventanas sin vidrio y baños que se inundaban. El arenero color rosa. Los chicos del arenero. Las camas llenas de arena. La picada y la cerveza. La calle 42. La guitarra en la ventana del chalet y las canciones por la noche. Recuerdo un recital de Rata Blanca. Un boliche que Casi se incendia. Jany tratando de cerrar su  pantalón.

Gessell son los apenas 20 años y las vacaciones con amigos. Son las tardes largas hasta que la noche caía en la playa. Son los llamados que papá y mamá esperaban por las noches, porque sus niños ya no estaban con ellos.

Caribe - St. Maarten


Esta historia del pasado que voy a contar sucedió durante unas vacaciones en St. Maarten  durante el verano del 1999.


Con mis amigas todos los años cuando se acercaban las vacaciones, debatíamos nuestro destino veraniego. Ese año no fue la excepción, solo que esta vez, de mis cuatro mejores amigas y compañeras de viaje solo podía contar con una: Gaba. Ella era alta y delgada, de cabello oscuro, pero en ese tiempo lo  lucía con un corte melena. Es una gran soñadora, de esas personas que lloran porque les gusta llorar e inventan historias de amor  felices y desencontradas. Por supuesto la suya hasta ese entonces no era una excepción. Teníamos en común el gusto por dormir y comer mucho y  el desorden total de nuestra habitación. El resto por distintos motivos tenía planeado otros lugares y fechas. 

De las dos otras chicas que formaban el grupo, una era amiga mía de la facultad, y la otra su compañera de trabajo.  Esta última era una Santafesina  atractiva, delgada y de cabellos negros, le decíamos Pocahontas. Mi amiga era una Misionera simpática y grandota a quien recuerdo con mucha nostalgia,  se llama Sonrisa Claudia.

Mi estado físico en esas vacaciones era bastante mejor que el actual. Tenía muchos años menos. Estaba más flaca y además tenía  el cabello largo. En cuanto al estado anímico solo recuerdo que sonreía mas seguido. Quizás entonces me sentía  feliz.


Las cuatro nos fuimos a esta maravillosa isla que solo conocíamos por fotos. Antes de iniciar el viaje, yo le pregunte a mi agente turístico, si era necesario llevar registro de conducir. La Agente me respondió que no era necesario porque era muy fácil movilizarse dentro de la isla tanto a pie como en micro. Un consejo, nunca crean lo que les dice el agente de viajes. Cuando llegamos al hotel alrededor de las 11 del medio día, ninguna persona nos estaba esperando. Hacia muchísimo calor y las habitaciones no estaban preparadas.

Por estos lados el check in era alrededor de la 13:00hs. Nadie sabía de esta clase media Argentina que salía a conocer el mundo por primera vez. Pero nosotros nos identificábamos rápidamente. Hablamos fuerte, mostramos lo mejor y nos quejamos continuamente. La coordinadora   presentó al contingente, y nos sugirió, no llevar nada ostentoso encima, y recomendó  alquilar un auto, porque en el  lado Francés de la Isla no existe un gran centro comercial para salir a comer o pasear, como sí lo hay del lado Holandés. Tampoco las mejores Playas estaban del lado Francés, menos luego del huracán, y por sobre todas las cosas los remises eran muy caros.  También nos remarcó la tranquilidad. Supuestamente no había robos de autos porque es imposible trasladarlos fuera de la isla. Algo sonaba mal, sobre todo, porque toda la gente que esperaba en el hall del hotel por su habitación, decidió ir toda junta al único lugar donde alquilaban autos. Nosotras seguimos al contingente hasta el lugar del alquiler,  con la única  diferencia de que  teníamos un registro para conducir motos, otorgado por la municipalidad del Dorado en Misiones Argentina. Luego de esperar el último turno, llegamos hasta el mostrador y presentamos el carnet, suponiendo que nadie iba a notar la diferencia. Pero no fue así, la persona que nos atendió, negó rotundamente que ese registro fuera valido, a pesar que yo intentaba explicarle en Ingles, porque Francés no se,  que ese carnet en la Argentina, servia hasta para manejar colectivos. Sin suerte volvimos al hotel con las manos vacías. De regreso pasamos por el centro comercial, era un sitio pequeño y gris, no había Mc Donalds ni juegos, ni nada en que gastar el dinero, lo único bueno fue que encontramos  un lugar para  alquilar motos.

El hotel paradisíaco no tenía playas,  porque  estaba del lado del lago. Ese día decidimos quedarnos ahí con la ilusión de recorrer las playas vecinas  y encontrar alguna que fuera similar a las fotografiadas.  No sé si el huracán destruyó las que alguna vez fueron las mejores playas de la Isla, pero en 1km a la redonda no había algo que fuera espectacular, por lo que teníamos que conseguir alquilar las motos, si queríamos conocer algo mejor y justificar el viaje. Al otro día apenas nos levantamos nos dirigimos al centro comercial con el propósito de alquilar dos. Tuvimos mucha suerte en conseguirlas, porque teníamos solo 1 carnet de conducir;  al menos fue  lo que sentimos al no saber los que sucedería después. Dejamos un boucher abierto de la tarjeta de crédito, por si las  motos se rompían producto de algún imprevisto. Contentas nos subimos de a dos y nos fuimos a recorrer las playas que estaban del lado Holandés. Luego de pasear todo el día y de sentirnos espectacularmente bien volvimos al hotel. Durante el paseo notamos que ninguna mujer manejaba motos, en realidad no era el medio de trasporte mas utilizado por los isleños. Por tal motivo llamábamos la atención de quienes nos veían pasar. PocaHontas sobresalía del resto porque tenía un yeso acuático en su brazo derecho. Cuando pasábamos la gente del lugar nos gritaban cosas muy feas.  Gaba  conducía la moto en la que yo paseaba y casi tuvimos un accidente. Era la primera vez que ella manejaba una y tampoco era muy buena con los autos.

Por la tardecita, cuando el sol se retiró, las motos las dejamos en el parking del hotel. En la noche salimos a comer y a divertirnos en el único boliche del lugar. De regreso notamos que en el hotel no había seguridad o sereno, eso nos llamó la atención pero no tanto como para sospechar las consecuencias. Al otro día cuando nos levantamos descubrimos que una de las motos nos había sido robada. Debíamos hacer la respectiva denuncia en la comisaría Francesa para luego llevarla a la agencia de alquiler.

La policía del lugar era realmente muy ineficiente y nos costaba entendernos. Dijimos que las motos estaban seguramente amarradas al parking del hotel. En la agencia nos confirmaron que debíamos pagar 1000Usd por el robo, o el boucher de la tarjeta no sería destruido. Nunca sentí tanta bronca porque me habían robado en mi propia cara. Recuerdo que salí a gritar en medio de la pequeña calle como loca, por suerte alguien me escucho y me comento que el hotel debía hacerse responsable de los pasajeros y sus bienes.  Dos de mis amigas se fueron a una de las excursiones pagas con el trabajo de contarle a todo Argentino que divisaran, lo que nos había pasado, y si eran de un hotel cercano mejor.

Ese día alrededor de las 19:00hs nos encontrábamos las cuatro mas todos los argentinos que habían alquilado sus autos, pidiendo explicaciones a la agente de viaje y al gerente del Hotel. La coordinadora como buena impostora en ese momento no hablaba ni Ingles, ni Francés. No podía ayudarnos a comunicarnos con nadie. El gerente que hablaba Francés, entendió perfectamente cuando le dije que era un Italiano Mafioso. Sobre todo escuchó la conversación que mantuve durante 20’ con los abogados del seguro del viajero a quienes recurrí para que me asistieran legalmente. Por suerte el gerente entendió  que era más beneficioso pagarnos los 1000Usd y dejarnos en paz. Pero aún no sabíamos cómo se robaban motos en una isla tan pequeña. La respuesta era muy fácil,  del lado Francés pasaban por la invisible línea fronteriza al lado Holandés. El nuestro no fue el primer robo, hasta donde averiguamos otro Argentino había sido estafado en el mismo hotel de la misma forma.

A partir de ese día nos manejábamos en bicicleta y en taxi. Todos nos conocían, tanto por los  alrededores del hotel como del centro comercial.  Pero nuestro viaje ya estaba por finalizar. Mi amiga Gaba regresaba a Buenos Aires un día antes que nosotras. Sonrisa, PocaHontas y yo tomaríamos un avión  hacia otro lugar de veraneo.

Mientras Gaba aguardaba en el Hall del Hotel al taxi que la iba a trasladar al aeropuerto, recibe la noticia de que su vuelo había sido suspendido, en principio por un día.  Dios le había obsequiado un día más de vacaciones para disfrutar.  Nos pusimos las mallas y nos fuimos a tomar sol.  Durante la tarde mientras descansábamos en un parador, se nos acercó una pareja de ancianos muy conmovidos y nos preguntaron - ustedes son las de las motos? –Sí contestamos nosotras, por qué-. La pareja nos miró sorprendida y nos dijeron – Pobrecitas, pero no saben? – qué cosa ? preguntamos- Su avión se cayó en Puerto Plata!. El avión se estrelló y fue noticia de todos los diarios.

Gaba debió regresar sola en un play móvil anticuado. Nosotras tres, seguimos teniendo días de vacaciones adicionales que ahora debíamos justificar en nuestros trabajos.

Aquellas fueron unas de las tantas vacaciones de novela. Un paseo por lo desconocido en el tiempo, el lugar y las circunstancias. A mi madre se lo contó una compañera de trabajo porque yo no me animaba a hablarle. Miedo de contagiarle el pánico. La experiencia más agridulce que experimenté fue la sensación de sentirme viva por casualidad o por la elección de quien dirige los destinos, en este caso dos veces.

La alegría de compartir las tristezas, la ansiedad y la felicidad minuto a minuto con mis amigas. La recompensa fue el  desafío de no dejarnos avasallar por las circunstancias en nuestra contra.

Lo más rico, esta historia  que hoy puedo contar y que mañana podré leer a mis nietos, cuando ya no recuerde las mejores partes  de mi vida.

miércoles, 12 de junio de 2013

Argentina - Misiones


Misiones es un  verde y un amarillo, un colorado y un azul. Mucha yerba de la buena. Mucho tereré y calor. Una carcajada de agua boquiabierta que sale da vueltas y cae y me moja y se burla. Un puente de pájaros poetas. Pero es también una excursión a las minas de Guanda. Para esa época un peso era igual a 1 dólar.

Entonces fuimos una tarde a conocer esa montaña incrustada de piedras preciosas que crecían a cielo abierto como las flores. La verdad que solo me provocó un poco de envidia, de no ser la dueña de tal lugar. Pero no lo recomendaría como excursión. Será por eso quizá, que me conforme con ser la dueña de un pedacito de ese suelo lujurioso y cuando nos estábamos retirando, pasamos por el salón de venta y exposición de piedras.

Así fue como, un vendedor se me acercó y me pregunto el signo, Tauro conteste. El señor o señorita no recuerdo el sexo, me ofreció una diminuta piedra que por 50$ o 50USD me traía energía positiva a mi signo. Vero que estaba parada a mi costado me pregunto, y para qué querés esa piedra?. La miré con cara de por qué esa pregunta, que cruel,  tiene que servir para algo? yo quiero un pedazo de esta mina de plata!. La miré y le contesté con determinación: no se para qué, pero me la llevo igual.

Y fue así como, en el resto de la excursión se veían vendedores callejeros, vendiendo la misma piedra pero a 5$. El colmo fue cuando, pasamos a Brasil, porque nuestro destino final era Florianópolis y entonces en una vidriera mostraban el video de cómo se fabricaba esa piedra y que la maldita costaba tan solo 1 real.


Misiones además de ser uno de los lugares más Hermosos de la Argentina y del mundo, ya que fue votada como Séptima Maravilla Natural,  además cuenta entre sus Pobladores a una ex compañera y amiga de la Facultad, gracias a quien conocí este lugar por primera vez en Semana Santa. Un abrazo a mi amiga.

México - Cancun

México es en sí una risaaaaaaaa comenzando por el hotel Maya al que fuimos y creo que de tan bueno pensamos que nos iban a echar en cualquier momento.

Pasaron muchas cosas lindas en las playas de aguas tibias y transparentes, pero creo que lo mas importante de destacar en este viaje es otra vez nuestro bendito mate Argentino, cuantos problemas con esta yerba. Uno quería desayunar con mate, y no había caso, el agua caliente no la traían. Un día, dos días, charlas con el gerente de la cocina. Hasta que una tarde el encargado cayo en cuenta que era para beber una bebida caliente que se llamaba “Yerba Mate”, y entonces golpeo la puerta y apareció un diminuto mexicano que solicitó saber en vivo y en directo de qué estábamos hablando cuando hablábamos del Mate. Bueno, con mucha dedicación lo preparamos y se lo ofrecimos en mano, sin explicaciones. Fue así como el pequeñito  miro el mate, nos miró y pregunto, como se ingiere? Ah tenés que absorber de la bombilla, conteste. El mexicano muy entusiasmado tomó el primer sorbo del primer mate y con cara de no se qué decir preguntó, esto que efecto produce? Y yo le conteste, ganas de ir muchas veces al baño, nada más. Los nuevos después de un par piden pañales.

México, son eso cafés fríos horribles que nos cansábamos de pedir que nos caliente y nunca lograban hacerlo. México, es ese churrasco hermoso que me comí con tantas ganas en la Rosada y que me salió mas caro que la estadía en el hotel Maya. Es la disco donde no te podías sentar en ninguna mesa desocupada, porque la usaban solo los yankis. Pero bien que nos gustaba estar cerca de ellos porque en la reunión social  que tenían pedían vuelta y vuelta para todos y dale que va, para mí también.

Una noche nos peleamos por una mesa. Alguien del grupo les dijo, ustedes siempre van a tener los pies de ellos, los yankis, por arriba de sus cabezas! El mexicano me envió un mensaje  hace unos días, no quieras saber lo que me dijo que tenía encima?. Y yo seguía con mi inglés, discutiendo con un americano, esta vez la frase fue: The thing haven´t got name, en alusión a lo único que de ellos quedo en la mesa, una botella de coca cola vacía. Pero, me habrá entendido? O habrá pensado que estaba re-coca.

México es ese río largo, sombrío y frío por donde supuestamente se escapaban los Mayas, que se me ocurrió cruzar a nado sin patas de ranas y ni antiparras. En esa oportunidad descubrí que me daban claustrofobia y las patas de rana qué? Quien me mando a sacarme esas malditas patas y cruzar  ese río con mis pobres pies que pataleaban y no llegaba nunca al final. Por momentos me quedaba sola, con miedo, a oscuras en los lugares sombríos  debajo de la montaña por donde corría ese hilo frío de agua atrapada entre el techo de la caverna y el lecho del río; mientras todos me pasaban velozmente, y me dejaban  sola con la otra claustrofobia, la que me provocaba no tener patas de ranas.

México, fue un viaje a un sitio hermoso del que no recuerdo con exactitud qué sucedió en aquellos días pero tengo aun gravada estas historias.

martes, 11 de junio de 2013

Brasil - Florianópolis Verano de 1994



Brasil, puede ser una playa de punta das Canas; el primer viaje hacia la alegría Brasilera.!. Un recorrido interminable en micro hacia un lugar desconocido que por casualidad término en playa de los Ingleses. Nos alojamos en un departamento que se encontraba al final de una callecita principal que terminaba en  una iglesia; hacia un costado del edificio se abría un pasillo que comunicaba varios departamentos y casas, uno de esos fue nuestra morada. El lugar era cómodo, ya que tenía tres habitaciones y una cocina comedor bastante grande, pero para nuestro gusto era también, bastante inseguro, ya que las puertas y ventanas principales se abrían con tan solo pedírselo y las ventanas laterales no tenía seguridad. El resto parecía bien. Durante este viaje aprendimos que la caipiriña no es igual a la caipirosca. En una fiesta sobre la playa terminamos volcadas por pensar que se trataba de un simple jugo.  Aprendimos a no confiar en quienes alquilaban autos, que por suerte estaban bien sucios.  Cuando lo limpiamos  pudimos hacer el inventario de todas las cosas rotas que tenía y que no nos pudieron reclamar. Un simple grito que sonó de esta forma: “esto ya estaba roto”, pero si no me crees te lo rompo de nuevo, basto para que el dueño del auto saliera espantado sin intentar cobrar lo que no correspondía.

Recuerdo que un día se me ocurrió hacer algo diferente de comer y fui muy temprano a comprar un rico pescado. Cuando vieron lo que traje me dijeron: es un tiburón sin limpiar.!

Hablando de la inseguridad de la casa, una noche nos acostamos y al rato sentimos golpes en la cocina, Que miedo!. Yo empecé a gritar que se atrincheraran en los cuartos porque nos habían entrado a robar, también  a gritar por la ventana, menos mal que, teníamos a Claudia que dudo de todo y salio a mirar que pasaba. Un gato había entrado en las oscuridad y cayó sobre los platos  en busca del tiburón. 

En este viaje sucedió algo muy vergonzoso, en una playa que se llamaba punta das canas, una de nuestras preferidas, una tarde fui  nadando con mi amiga "La Gaba" hasta llegar a un barco que parecía muy cerca, pero que no fue tan así; al llegar al destino muy pero muy cansada como para regresar hasta la orilla,  me encontré con un muchacho que muy tranquilo descansaba sobre una gran cubierta. Yo sin fuerzas se la pedí y el chico me contesto que no podía dármela, pero yo tanto le insistí que él, por caballero me la entregó. Entonces, comenzó a  mover sus manos con velocidad y yo le pregunte, pero que te pasa, no sabes flotar?. El chico que era de Lanús, lugar donde vivía, me contesto, soy cuadriplégico. No lo podía creer y tampoco por impotencia le regresaba su cubierta.

Fueron unas vacaciones largas. Recorrimos casi todas las playas de la isla. Compramos un montón de cosas que desconozco en que se transformaron porque no las ví nunca más.

Después se vino mi segundo viaje a la isla.  Como éramos mas grandes no nos pasaron tantas cosas raras. Ya sabíamos algunas palabras. Conocimos a Paaa que nos alquilo el departamento. Fueron vacaciones mas tranquilas. No recuerdo que nos sucedieran cosas extrañas. Lo único fuera de lo previsto fue, que la primer noche nos tuvimos que alojar en una especie de habitación multifunción y como era de esperar yo casi pierdo mi avión de regreso. Pero de cómo logre tomar ese vuelo esta fuera de esta historia, solo imaginarselo.

 

 

Para Sofi, que está descubriendo un mundo lleno de signos y símbolos nuevos.